Con los hermanos
Tony y Cano Hernández en guitarras y voces,
Julián Villarreal en el bajo, Ezequiel
Alvarado en la batería e Isaac "Campa"
Valdez en el acordeón, la banda presentó
su álbum debut, "Libres y Locos". Con
"Chutaros Radio Poder", su segunda producción
recalcarón más aún esa muestra devastadora
del eclecticísmo y grado de madurez que han alcanzado.
Pero en el caso de El Gran Silencio, eclecticisímo
no significa revolver ritmos y estilos sólo para adoptar
una pose de "nuevo rock mexicano". Tal vez a
raíz del empleo de guitarras acústicas e instrumentos
de percusión, alguien quiso llamar al trabajo de El Gran
Silencio "etno-rock latinoamericano"; pero la
rimbombante etiqueta fracasó, y acaso sea más correcto
afirmar que en sus rolas puede haber elementos de rock rupestre,
hip hop, ska, polka,quebradita, vallenato...
Tanta sabrosura,
claro, no surgió de la nada!.

Ahí
te va la historia de El Gran Silencio: Erase un día cualquiera
de 1990 cuando dos púberes que vivían en Monterrey
empezaron a combinar los sueños húmedos propios
de la edad con las ganas de ser músicos.Los quinceañeros
Cano Hernández y Papo cursaban tercero de
secundaria y, como bien se sabe, en ese grado escolar los seres
humanos sufren la incomprensión del mundo entero, quieren
huir de casa, el acné los envuelve, odian/aman al espejo
y, para colmo, en el caso de los varones, se ven debilitados y
turbados misteriosamente. Pero estos dos jovenazos dábanse
tiempo para todo, así que al dejar el aula había
días que enfilaban rumbo a la casa de Cano, subían
al cuarto de la azotea y trataban de interpretar y componer canciones
con una guitarra acústica prestada y una armónica
japonesa de ínfima calidad. Arturo Meza, Jaime López
y Rockdrigo González eran sus ideales. De aquellas
tardes de desmadre y rocanrol, persisten en la memoria de Cano,
ahora guitarrista y cantante de El Gran Silencio, la desafinación
del dúo, la completa ignorancia de teoría musical
y la presencia de amigos que "ayudaban" en los coros
y las percusiones (con instrumentos tan originales como el bote
de la ropa sucia y la olla de los frijoles).
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¿Quieres
saber cómo canta la trucha? Para la oreja y escucha. Ya
cuando estaban en la prepa, allá por 1992, la constancia
y la práctica llevaron a Cano y Papo a formalizar el grupo,
así que adoptaron el nombre de "Zona del Silencio",
inspirados en la extraña área localizada entre Chihuahua,
Coahuila y Durango donde suelen caer meteoritos y abundan
(según dicen los que saben) platillos voladores.
El repertorio
rupestre con el que los noveles músicos empezaron a tocar
en una que otra fiesta de la colonia estaba conformado por rolas
de sus cantores predilectos y ocasionalmente alguna de las propias
composiciones. Por lo general aportaban su colaboración
amigos de la calaña del Comas, percusionista de amplia
fama en su casa y quien también se oye en El Calor del
Fuego, el primer demo de la agrupación (totalmente
casero y maquilado uno por uno con una grabadora portátil).
Para esa época, el hermano mayor de Cano, Tony,
les advertía que estaban empleando tonos fallidos y saliéndose
de tiempo. Lo peor era que se encabronaba porque tomaban su guitarra
"prestada" cuando él andaba en la Facultad de
Artes Visuales de la UANL. Tony era más ducho en cuestión
de música porque había tomado clases de órgano
con un viejito, tan enojón que le pegaba si quería
tocar algo ajeno a la lección del día. Además,
para entonces había tenido una corta pero magnífica
experiencia como guitarrista y cantante de un grupo llamado "Amnesia"
(buen nombre: ya nadie lo recuerda).
Un día,
Cano y Papo descubrieron un caset de un grupo de quién
sabe dónde que también se llamaba Zona del Silencio.
Entonces cambiaron su nombre de batalla: inspirados en una rola
del fallecido Rockdrigo González, tomaron el apelativo
de "El Gran Silencio" y con él siguieron
escribiendo canción tras canción, pese a las limitaciones
materiales y de conocimiento musical que les aquejaban.
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En junio de
1993, Cano, Papo y el Comas volvieron a "producir" otro
demo, igual de casero que el anterior, y lo pusieron a la venta
en los puestos de la calle Colegio Civil; seguramente Reino de
las Sombras ya sonaba mucho mejor, pues una semana más
tarde les llamaron para invitarlos a una tocada que organizaba
el Partido del Frente Cardenista en el kiosko de la Plaza Zaragoza,
en pleno centro de Monterrey. Cano y Papo consideraron que el
grupo se oía demasiado pobre con una sola guitarra, la
armónica y el bote de la ropa sucia, y fue entonces que
le pidieron a Tony integrarse a "El Gran Silencio".
Al aceptar la invitación el hermano mayor, los avances
del grupo crecieron de inmediato porque, de arranque, Tony sí
sabía afinar bien la guitarra. El debut del cuarteto (con
el Comas también de miembro oficial) se produjo el 17
de julio de 1993 en esa tocada en el kiosko encabezada por
otros grupos de cierto renombre local. El Gran Silencio sólo
tocó cinco rolas, luego de las cuales recibió por
primera vez los gritos de "¡otra, otra!" de parte
del público; una escena que habría de repetirse
infinidad de ocasiones en los próximos años. Para
agosto del 93, el cuarteto ya estaba codeándose con las
bandas locales de mayor renombre al participar en el foro rockero
de la Feria de Monterrey, donde se presentaron prácticamente
todos los grupos de la ciudad. Entre las guitarras eléctricas,
pedales de multiefectos, teclados y secuenciadores de las demás
bandas, sobresalía la sencillez rupestre de El Gran Silencio,
su originalidad y carisma. Los músicos más respetados
aplaudieron al nuevo grupo, aunque Tony, Cano y los demás
llegaron a pensar que se estaban burlando de ellos. Después
llegó una oportunidad increíble: abrir un concierto
de Arturo Meza, quien por cierto preguntó si el
bote usado por El Gran Silencio era un huéhuetl, pues no
creía que fuera simplemente eso: un bote.
De allí en adelante, el grupo tocó en escuelas,
fiestas, antros, gimnasios, auditorios, plazas y hasta en camiones
(el lugar donde más dinero ganaban), y su instrumentación
acústica dejó de ser síntoma de pobreza para
convertirse en sello de identidad.
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El auge del
rock en Monterrey de esos días se manifestó con
el Primer Concurso Estatal de Rock, efectuado en abril
y mayo de 1994. Casi todas las bandas activas se inscribieron
(más de 100) y aquello prometía ser un acontecimiento
mayúsculo.
El Gran Silencio
agregó platillos y tarola a su instrumentación rupestre
y así, en la final del 22 de mayo, obtuvo el cuarto
lugar, entre un alud de protestas de un público que
pedía una mejor posición para el cuareteto (un jurado
alterno, convocado por el periódico El Norte, otorgó
el primer sitio a El Gran Silencio, mientras que en una encuesta
de 84 músicos quedó en segundo). Era obvio que el
cuarteto iba muy bien. Pero algo le faltaba para redondear el
sonido, para lograr ese "punch" que terminara de consolidar
su música. La respuesta llegó a mediados de 1994
con un ex guitarrista de heavy metal de nombre Julián
Villarreal, amigo de Tony y Cano y quien pidió
encargarse del bajo cuando supo que se había abierto la
vacante. El agregado fue excelente y el grupo siguió cosechando
fans. La revancha en el Concurso Estatal de Rock vino el
18 de junio de 1995, cuando El Gran Silencio resultó
triunfador absoluto con la canción Payasos (también
habíanse inscrito más de 100 bandas). Acerca de
estas competencias, Cano advierte que no se las toman muy en serio.
Por ejemplo, dice, entre los concursos estatales de 1994 y 1995
participaron en otro, organizado por una universidad. ¿El
resultado? Quedaron en el décimo lugar... y eran 10 concursantes.
Pocos, casi nadie, se enteraron de esa extraña experiencia.
En cambio, lo que sí andaba en boca de todo mundo en la
escena regiomontana era la popularidad del quinteto, pues siempre
que tocaba el público era muy numeroso. Incluso se formó
un club de fans, algo inédito para un grupo local, y ya
era una de las bandas obligatorias en los programas de radio y
televisión que presentaban rock hecho en casa.
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Como siempre
sucede en los grupos, había uno que otro conflicto dentro
de El Gran Silencio. Primero, el que salió fue Papo, quien
encontró su verdadera vocación en la poesía
(ahora está próximo a publicar un libro, dice Cano);
los fans extrañaban la armónica, pero Tony se las
ingenió para arreglar el vacío con la guitarra y
no se produjo ninguna fisura de gravedad en el sonido del grupo,
que para esas fechas, por cierto, era una especie de tornado que
se alimentaba de todos los géneros a su alcance: ska,
hip hop, cumbia, polka, quebradita... ¡cualquier cosa
que les gustara! Más tarde, en diciembre de 1995, la situación
interna se volvió insoportable y Tony y Cano decidieron
disolver la banda.
Así
fue como el 12 de enero de 1996 "El Gran Silencio" tocó
en un concierto anunciado como el del adiós, en un antro
llamado Zeppia. Durante algunos días los hermanos consideraron,
por separado, la posibilidad de formar otros grupos o integrarse
a proyectos que estaban en vías de realizarse. Hubo contacto,
por ejemplo, con sueños que ahora se llaman "Plastilina
Mosh" y "Control Machete". Un día de
febrero, Tony le platicó a un amigo sus planes de formar
una nueva agrupación: necesitaba un baterista. "¡Yo
toco la batería!", le respondió Ezequiel
Alvarado, el larguirucho estudiante de Artes Visuales
que conversaba con él. En realidad Ezequiel tocaba el bajo
y no la batería, así que debió esforzarse
al máximo para aprender en los tambores aquellas canciones
de "El Gran Silencio" que Tony deseaba incluir en el
repertorio de su nuevo grupo. Al primer ensayo, sin embargo, se
presentó también Cano, y pidió tocar. Pronto
los hermanos decidieron reformar "El Gran Silencio",
con Ezequiel en la batería, mientras para el puesto de
bajista volvieron a llamar a Julián. El beneplácito
de los fans fue enorme y el ambiente interno de la banda mejoró
notablemente, así como el sonido global, enriquecido por
el poderío de la batería completa en lugar de unos
botes. Habían hecho varias grabaciones, pero no contaban
con dinero para sacar a la venta un caset con portada. Hasta que
ganaron el concurso del Vat Kru. -¿Otro concurso? -Sí,
el último en el que participaron. El conductor de radio
y televisión Juan Ramón Palacios invitó
al grupo al concurso organizado en la disco Vat Kru. Lo interesante
sería la manera de calificar a las bandas: en vez de conformar
un jurado de "expertos", los aplausos de la concurrencia
decidirían la suerte de cada concursante. "El Gran
Silencio" ganó el primer lugar, mientras sus amigos
de "La Flor del Lingo" se agenciaba el segundo
puesto. Con el premio económico, Cano, Tony, Julián
y Ezequiel por fin pudieron terminar la producción de Dofos,
que a la postre se convertiría en uno de los demos de mayor
venta en Monterrey.
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Poco antes,
"El Gran Silencio" había asombrado a propios
y extraños al colocar un tema en los primeros sitios de
popularidad en una importante estación de radio local.
La grabación de Mitote se realizó con Antonio
Hernández (DJ y programador de Control Machete) como
ingeniero y fue entregada a D'99, donde el éxito fue inmediato.
También en 1996 el grupo entró en contacto con EMI
Music. La compañía buscaba nuevos talentos en
toda la República y al pasar por Monterrey, sus exploradores
quedaron prendados de "El Gran Silencio".
Las negociaciones fueron muy largas y extenuantes (no son chicos
fáciles), pero los músicos al fin firmaron, primero
para participar en un disco acoplado -que nunca salió-
y luego, ya en 1997, un contrato de exclusividad por varios años.
Para entonces el grupo había crecido con la incorporación
de Isaac "Campa" Valdez como acordeonista.
"Campa" era totalmente nuevo en la escena del rock,
pues su experiencia provenía de tocar en los "Artilleros
del Vallenato", un combo de música colombiana
de la populosa colonia Niño Artillero. Su entrada
a "El Gran Silencio" ocurrió en 1997, todo a
raíz de que Tony y Cano deseaban agregar acordeón
a una nueva rola con sabor vallenato que acababan de escribir.
El mánager del grupo, Alfonso Alvarez, ex locutor
y ex estudiante de Medicina en la UANL, mencionó a su primo
el acordeonista y así fue como "Campa" llegó
al primer ensayo. La canción era Decadencia, el
resultado fue muy satisfactorio y pronto estaban adaptando el
acordeón al resto del repertorio. Aunque al principio "Campa"
aparecía en las tocadas como músico invitado, al
paso de las semanas se convirtió en miembro oficial; y
con él, el espíritu vallenato de "El Gran Silencio"
comenzó a explayarse con una libertad sorprendente. Como
quien dice, de Arturo Meza se extendieron a Lizandro
Meza. En noviembre de 1997, el quinteto viajó
a Nueva York para grabar su primer álbum, "Libres
y Locos", con la producción de Andrés Levin.
El disco salió a la venta el 21 de julio de 1998 y, no
por nada, pero tienen razón: ¡Es la pura sabrosura!.
Y el resto
es ya historia conocida que ha enriquesido la historia musical
mejicana, era de predecir que los éxitos caerian por su
propio peso.
Mejor
cómprate los discos de el Gran Silencio y baila como Chuntaro.
Discografia:
Libres
y Locos - 1998
Chúntaros Radio Poder - 2000
otros
asi camuflados:"Dejenme si estoy llorando" del album
"Piedras Verdes"
"America" de el tributo a los tigres del norte y un
cassete antes de "Libres y Locos"
Como
artistas invitados en " Rey de la Rumba" de Peret
Videoclip:
"CHÚNTARO
STYLE" solo presionando el logo del album
