Texto y Fotos:
Gustavo Colaborador de elrocklatino.com
Era martes,
y ya estaba todo acordado, tendría pase libre al concierto
como miembro de prensa internacional (¡¡miieeerrrrda!!).
Llegué a la hora acordada para escucharlos por primera vez,
algo que me entusiasmaba porque no serían las mismas huevadas
que se suelen escuchar en las radios locales. Esta vez estaba en
Barranco, en La Noche de Barranco; en la entrada, el letrero luminoso
indicaba los nombres de los grupos: Tran C (nativos de Iquitos,
con dejo y todo), Ruido Negro (que venían de Cajamarca, también
con dejo) y Héroe Inocente (que son de Lima y creo que tenían
dejo).
Le pasé
la voz a quien no pienso mencionar porque se supone que me iba a
ayudar y que al final no me ayudó porque tuvo que pagar su
entrada, ¡puto!. Una vez adentro ubicamos lugar inmediatamente
para tener un buen ángulo de donde tomar las fotos que ayudarían
a graficar esta crónica (pido disculpas pero tuve problemas
con cierto flash que no llevé), estábamos entre los
primeros en entrar y el lugar aún se veía vacío,
pero, aún así, acogedor; pasarían largos minutos,
quizá más de una hora, hasta que Tran C subiera al
escenario para comenzar con la tocada de la noche. No quiero hacer
mayor comentario sobre el grupo, sólo diré que comenzaron
con Corazón espinado de Mana y nada más.
Pasado el primer
intermedio, Ruido Negro eran los siguientes en tocar. Fue algo gratificante,
algo fresco, fuerte, un ritmo que obligaba a sacudir los sesos sin
necesidad de romperte el cráneo; formados desde hace ocho
años, en Cajamarca (conozcan Perú carajo, si no saben
donde queda), agradecían a todos por estar con ellos, incluso
anunciaron que en la entrada se estaba vendiendo cidis
del grupo (para que pudieran regresar a casa con algo más),
los tres primeros temas me convencieron de comprar uno (aunque prefiero
escucharlos en vivo). Donde estés, estarás mejor
que aquí, Muchacho provinciano o A
ciegas por un kamino son algunos temas que gracias al cidi"
que compré sé que los tocaron aquella noche, (a excepción
del primero que no está en el disco y me pareció muy
bueno). Dos guitarras, bajo y batería, con un sonido y estilo
frenético que revolvía el estomago y el cerebro con
la fuerza que sólo el rock puede concebir; ni siquiera saludaron,
subieron y comenzaron a tocar con tal fiereza propia de la juventud
que desea expresarse, repito, fue algo gratificante. La energía
transmitida durante su concierto me hizo olvidar que era martes.
Aprovecharé
este último intermedio para contarles acerca de la gente
que había esa noche, como si fuera un bloque de farándula
(perdón por la atorrantada). Todas las mesas frente al escenario
estaban ocupadas; entre los presentes se encontraba Pedro Cornejo,
el que exige los contratos para Mar de Copas (- porque si no hay
contrato no tocamos -); también ubiqué, algo desubicado,
a Guajaja; un par de gringas con pinta de europeas (una
gordita y otra flaquita) que fueron abordadas por los nativos de
la amazonía; también vi a una enana que llevaba en
lugar de cabello un envidiable cultivo de yerbitas muy
rojitas listas pa cosechar acompañada del biznieto
de Largo (Los Locos Adams), lástima que no se quedaron para
escuchar a Ruido Negro; ya las escaleras habían sido tomadas
por traseros desconocidos que me obligaban a demostrar ágiles
maniobras para poder subir por ellas, sin atropellar ni aplastar
a nadie en mi intento por llegar al segundo piso con mi camarita
sin flash para tomar las dichosas fotos. ¡¡Puto de mierda!!
¡¡Tú debiste subir a tomar las fotos!!. Lo mismo
ocurrió cuando intente bajar. En el segundo piso la mayoría
de las mesas estaban libres (recuerden que era martes) y la gente
se apoyaba sobre la baranda que daba al escenario, casi no me dejaban
espacio para hacer mis tomas; en uno de los extremos vi a... a...
a... no sé quien era pero merece que lo mencione porque todo
el mundo lo saludaba a pesar de su apariencia de... de... la pinta
de loco (en realidad, su rostro demostraba cierta repugnancia por
las tijeras y las máquinas de afeitar)... pero todos los
saludaban como si fuera alguien importante. Se acabo el intermedio,
es el turno de Héroe Inocente.
Brutal. Héroe
Inocente tocó con tal fuerza en el escenario que casi salto
sobre la mesa para arrojarme luego sobre el gordito de lentes de
la mesa de al lado y romperle la cabezota. Comenzaron cantando algo
de Muhamed, Al Kaeda y los gringos, para luego decir que a los aeropajitas
no les pasa ni mierda; después hicieron una mención
acerca de lo que se dice de que el asereje es satánico
para luego gritar el Rock es Satanás. Constantemente, el
vocalista, pedía un saldaña; incluso dijo que el clorito
del Rímac estaba buenazo. De inocente no tenían ni
mierda, fue brutal; incluso una niña que aparentemente no
estaba preparada para recibir tal impacto se puso de pie y suplico
que bajaran el volumen (cojuda). La violencia de este grupo al interpretar
sus temas era tan fuerte como su música; incluso, ya casi
finalizando, el bajista rompió una cuerda que estuvo colgando
durante los tres últimos temas. El vocalista, con esa cara
de loco chistoso, estaba más rayado que su polo de preso,
le dedicó una canción a los niños.
Héroe
Inocente y Ruido Negro, dos grupos peruanos, dos grupos de rock
peruano; lograron enseñarme que lo bueno y lo mejor de la
música no necesariamente tiene que escucharse en las radios;
la calidad de su música la sentí de inmediato, no
era necesario que alguien me hablara de ellos y estoy convencido
de que hay mucho más por descubrir; seguiré buscando,
experimentando cada noche que pueda disfrutar de la música
de un grupo de amigos que lo único que hacen es sentirse
bien estando juntos y tocando con la fuerza y energía que
puedan expresar en un escenario y ante un público.
Ruido Negro (según el cidi): Oscar Pajares - voz y 2ª
guitarra / Edgar Zegarra - 1ª guitarra y coros / J.C. Hernández
bajo / Júnior Malaver batería
Héroe
Inocente (según el guitarrista): Mario Castañeda
voz / Edwin Mayuri guitarra / Lucho Sanguinetti bajo
/ Adrian Arguedas batería
Quelle: Elrocklatino.com