El Flaco accedió
a un reportaje desde Madrid, en el cual responde a todos los temas,
desde Charly al corralito, pasando por el Mundial. La entrevista
de Patricia Villarruel, para el diario El Comercio, de Perú.
¿Cómo
defines el arte con el que produces tu música tan cargada
de espiritualidad?
Trato de ser original, sin exagerar. Es un viejo truco que me
da buenos resultados. Intento disfrutar de la creación
sin la meta impuesta de obtener beneficios. Esa es mi clave.
¿También
es clave para conservar intacta la fidelidad de tus seguidores
y ganar adhesión de nuevas generaciones?
Solo creo que la gente busca satisfacerse creativamente...
Sin
que dejes de ser una antena de la sociedad.
No por intentar ir por lo estético estoy apartado de la
mirada de la gente. Es imposible. Es viable poner, sutilmente,
ciertos elementos en un tema, que luego no se conviertan solo
en una canción de protesta.
Tu
carrera ha sido un constante cambio de piel.¿Cómo
identificas tu música actual?
Es complicado
reunir emociones y situaciones complejas relacionadas con mi creatividad.
Me encanta componer en soledad, con guitarra acústica,
eso no significa que las canciones sean suaves, eléctricas,
poderosas o 'heavy'. Dejo que el corazón dicte el camino
a seguir, sin importar la forma de música que genere.
Treinta años
de trabajos solitarios y de actuación en grupos.

¿Con
cuál fórmula te quedas?
Me entretengo
mucho cuando hay una batería, un bajo o algún teclado.
El camino de componer las canciones no se da con la espontaneidad
del momento. Hay que reunir conceptos. Es un trabajo solitario,
en ese aspecto me resulta más divertido transmitirlo a
otros músicos que aportan talento.
Creciste
escuchando tango, luego Los Beatles...¿De qué se
nutre ahora tu arte?
Escucho lo
que siempre he adorado pero incorporo nuevas imágenes.
Algunas nacen de la necesidad de emular, de intentar ser otro
de una forma indirecta. Así, me gustan Björk, Johny
Mitchel, Radiohead...
¿Cuál
debe ser el papel del rock en Latinoamérica?
En algunos
momentos pareciera que el rock tiene la clave para allanar los
problemas que nos aquejan, pero en general todo se ha envilecido
por los artistas con deseo de enriquecerse y figurar. El ego se
ha impuesto sobre el talento. Los músicos de rock que hacen
música estúpida se llenan de dinero, mientras que
los poetas y artistas valiosos llevan una vida bastante dura.
¿Cómo
ves el 'boom' del pop comercial?
Es un desastre.
No me gusta. Debo admitir que a veces un artista que hace un álbum
mediocre llega a tocar parte de la emoción con una sola
canción de su trabajo. En general ese pop fácil
no solamente que me tiene cansado sino que pienso que es una especie
de opio.
Una
pregunta profana: ¿qué piensas de la 'cumbia villera'
que actualmente invade los escenarios argentinos?
Es un fenómeno
particular: es la música del más bajo estrato social
argentino. Tiene la genuinidad que falta en otros géneros,
aunque musicalmente es espantosa. Es una música valiente
porque refleja -guste o no- lo que sucede, como quizá no
lo hace otro tipo de música. La cumbia villera incita a
la vida de la villa, al atraco. Es una foto de la gente.
¿Crees
que irá más lejos?
Ya se ha abierto
bastante camino; pero si llega a tener suficiente poder... agárrate
tío.
¿Cómo
afecta al Spinetta de carne y hueso la peor crisis que vive Argentina?
Carezco de
fondos, por lo tanto no me han incautado nada en el corralito.
Pero ahora tenemos los mismos problemas que cuando tenía
15 años. Parece que las cosas no han progresado. Antes
existía una Argentina que no quería crecer y a la
que la dictadura le asestó un golpe terriblemente fuerte
como para que no crezca por mucho tiempo. Luego vino una especie
de fantasía de la democracia que predispuso a la gente
a salir a las calles sin miedo a ser capturados. Muchas generaciones
se han disuelto tratando de ver crecer al país, aportando
lo suyo y pereciendo en el intento. Hay gente muy noble y honrada
que contrasta con pocos, los atracadores de siempre.

¿Es posible compartir tarima con Charly García?
No tengo ganas
de juntarme con Charly. Él es muy talentoso, pero estamos
en mundos diferentes.